
LA INJUSTICIA CON EL TAXI MADRILEÑO.
El taxi de Madrid no somos solamente un simple medio de transporte: Somos parte de la memoria viva de nuestra ciudad.
Nuestros vehículos han llevado a generaciones enteras a los hospitales de madrugada,al trabajo en los días de lluvia,al aeropuerto y a las estaciones con prisas o a casa después de una noche difícil.
Somos un servicio que hemos estado siempre hay,sin excusas y sin algoritmos,sin letras pequeñas detrás de cada taxi siempre hubo y hay un hombre o una mujer que se ha dejado la piel para ofrecer un servicio y un trabajo digno,seguro y honesto.
Hoy estamos observando cómo al taxi se le está arrebatando lo que se construyó con décadas de sacrificio.
Quieren borrar nuestro esfuerzo y nuestra historia a golpe de aplicación,de lobby y promesas falsas y vacías.
Han abierto las puertas a los gigantes financieros que no conocen ni Madrid ni a sus gentes, que no entienden que el taxi es algo más que un negocio: es un compromiso con nuestra ciudad.
Lo que más me duele es que esa puerta no se ha abierto sola.
La han abierto Administraciones que muy lejos de ayudar y proteger a los trabajadores del taxi ,han torcido la mirada ante las prácticas injustas,ante modelos de explotación y ante un desequilibrio muy descarado.
A los taxistas se nos exige de todo… licencias,fiscalidad,transparencia, formacion,horarios,inspecciones y responsabilidad y tarifas y precios impuestos por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.
A los otros se les ha regalado un carril libre de obstáculos.
Se les permite operar en un marco muy difuso,jugar con los precios a su conveniencia,precariedad a sus conductores y convertir la movilidad de nuestra ciudad en un mercado especulativo donde solo manda el dinero y el beneficio dejando al ciudadano en último lugar.
Me duele también la frialdad de una sociedad que ha olvidado demasiado pronto a quien ha estado siempre ahí.
Que ha olvidado que el taxi no es una app es un trabajo,es una familia que depende de ese coche,es un autónomo que paga impuestos en su ciudad,que conocemos sus barrios,que cuidamos nuestros coches como un trozo de nuestra vida.
Que siempre respondemos que damos la cara que no somos un algoritmo que desaparezca cuando deja de funcionar.
Esto es no solo un alegato es un grito desde lo más profundo del corazón.
No se puede pisotear a miles de trabajadores para enriquecer a un puñado de plataformas millonarias que ni sienten ni padecen por nuestra ciudad.
Los taxistas no pedimos limosnas exigimos respeto.
Exigimos igualdad de condiciones.
Exigimos que no se regale el futuro de miles de familias a empresas que mañana pueden desaparecer cuando no les interese sin mirar atrás.
Madrid tiene muchos símbolos pero pocos tan constantes y humanos y necesarios
como los taxis madrileños blancos con su franja roja.
No es una cuestión de nostalgia defender mi taxi: Es justicia es defender un modo de vida,un oficio que forma parte de nuestra ciudad.
Mientas siga esta injusticia,mientas quieran convertir a los autónomos en un estorbo y al gigante tecnológico en un salvador ficticio,seremos muchos los que sigamos alzando la voz.
Porque el taxi madrileño no se vende ni se deja borrar ni nos vamos a rendir.
Julio Moreno Gonzalez.
Expresidente de la Asociación Gremial del taxi de Madrid y socio de la Federación profesional del taxi de Madrid taxista y ciudadano madrileño.