Taxistas sin ESO en Madrid: ¿qué son realmente los “conocimientos similares”?


El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado una modificación en la Ordenanza del Taxi que elimina la exigencia del título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) para poder ejercer como taxista.
A partir de ahora, bastará con acreditar “conocimientos similares”.

La medida no partió del Gobierno municipal, sino que fue impulsada por la oposición, que defendió suprimir este requisito con el argumento de que la exigencia de la ESO excluía a muchos aspirantes con experiencia o formación suficiente, pero sin titulación oficial.


📘 ¿Qué significa “conocimientos similares”?

El nuevo reglamento no detalla con precisión qué se entiende por este término.
En teoría, se refiere a poseer un nivel educativo equivalente al que se obtiene al finalizar la ESO, es decir, las competencias básicas necesarias para comunicarse, calcular, entender instrucciones y manejar herramientas tecnológicas.

En la práctica, se podrían considerar válidos:

Haber cursado estudios previos equivalentes (EGB, Graduado Escolar, Bachillerato Elemental).

Tener estudios extranjeros de un nivel similar, tema que no se sabe cómo una persona de un país sin acuerdos con el Gobierno de España se puede demostrar.

Superar pruebas de acceso a ciclos formativos o contar con certificados de profesionalidad, podemos entenderlo así.

Acreditar experiencia laboral que demuestre habilidades de comunicación, orientación, trato al público y responsabilidad.

Además, los aspirantes deberán aprobar pruebas específicas sobre normativa del taxi, atención al cliente y seguridad vial.

⚖️ Una propuesta de inclusión… impulsada por la oposición

La oposición municipal argumentó que el requisito de la ESO era discriminatorio y poco realista, sobre todo para inmigrantes o trabajadores mayores que no podrán entrar al  sector pero no cuentan con el título.
Eliminarlo, decían, permitiría ampliar las oportunidades laborales y reconocer la experiencia práctica por encima del papel académico.

El Ayuntamiento aceptó la propuesta, alegando que lo importante no es el diploma, sino la capacidad de ofrecer un servicio seguro y profesional.

Borja Carabante quería profesionalizar el sector, por parte de un sector del taxi veía con buenos ojos.

Sin embargo, la redacción final deja la puerta abierta a interpretaciones: ¿quién determina qué conocimientos son “similares”? ¿Con qué criterios se evaluarán?
La falta de una definición objetiva podría generar desigualdades y decisiones arbitrarias.


💬 El riesgo de la ambigüedad

Aunque la intención pueda ser inclusiva, la medida plantea un problema de fondo: ¿hasta qué punto se deben rebajar los estándares formativos en profesiones de servicio público?

El trabajo de un taxista requiere mucho más que conducir: implica atención al cliente, conocimiento de la ciudad, habilidades sociales y responsabilidad en la vía pública.
Reducir el requisito educativo a un concepto tan vago como “conocimientos similares” puede ser interpretado como una devaluación de la profesionalidad.

Además, puede abrir un precedente peligroso: si no hay un nivel mínimo claro de competencias, ¿cómo se asegura la calidad del servicio o la igualdad de oportunidades?


🚧 Flexibilidad sí, pero con rigor

Es lógico adaptar los requisitos a la realidad pero el taxi pierde una oportunidad de profesionalizar el sector dado que se premia entrar a cualquier persona y más eliminando itinerarios del examen, sacarse el examen será fácil, así lo ven la parte crítica del sector.


Pero la flexibilidad no debe confundirse con la falta de rigor.

Lo ideal sería establecer mecanismos transparentes de acreditación, pruebas de competencia reales y programas de formación accesibles, en lugar de recurrir a fórmulas ambiguas que solo generan confusión.

🧭 Conclusión

La eliminación del requisito de la ESO para ser taxista en Madrid, impulsada por la oposición y aprobada por el Pleno, pretende abrir el sector a más aspirantes.
Sin embargo, sin una definición clara de qué son “conocimientos similares”, la medida corre el riesgo de debilitar la profesionalización del taxi y crear inseguridad jurídica.

La inclusión no debería significar bajar el listón, sino ofrecer más caminos para alcanzarlo.
El reto no es eliminar la exigencia educativa, sino garantizar que todos los conductores puedan demostrar realmente su preparación.

La norma flexibiliza la entrada de actores al sector que el propio sector no quiere.

Publicado por SR ROMAY

Creador de contenido y lector del mundo del taxi

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